Cuando reconocerse incapaz para gobernar es un signo de pobreza ideológica


Hace algún tiempo Sergio “Oso” Leavy viene recorriendo los medios de comunicación para llevar su mensaje a la comunidad y obtener los votos que le permitan llegar a convertirse en el gobernador de Salta. El gran problema es que sus entrevistas carecen de solidez y cuando los periodistas comienzan a preguntar sobre sus propuestas y proyectos para el crecimiento de la provincia, inconsistencia y fragilidad se hacen presentes.


Ante la falta de propuestas concretas para convertir en realidad los sueños de los salteños, Leavy apela a decir que cuenta con un equipo de más de 450 profesionales de los diferentes ámbitos, divididos en 11 comisiones de trabajo. El problema es que, a los peronistas que ya peinan canas, hablar de comisiones les recuerda al General Perón cuando decía “si quieres algo que no funcione, crea una comisión”.

Pero eso no es lo peor del asunto, sino que el propio Sergio Leavy, en varias oportunidades y acosado por las preguntas de los periodistas, manifestó sentir miedo de “llegar y no estar preparado”, es decir que teme contar con los votos para convertirse en el próximo gobernador de los salteños pero no tener la capacidad suficiente para dirigir sus destinos. Algo que podría parecer contradictorio, pero que no lo es si pensamos lo que pasó en Tartagal mientras fue intendente, antes de ser destituido en 2009, o antes de abandonar su puesto para asumir como Diputado Nacional en 2017. Lo peor es imaginar que esas comisiones de trabajo pasarán a engrosar las filas del Estado Provincial, es decir que se sumarían al menos 450 nuevos empleados en el Grand Bourg. No es mucho?

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