La salta que duele: El frío de un Estado ausente


Estamos en invierno y las bajas temperaturas se hicieron sentir durante los últimos días, mostrando su rostro más doliente, el del indigente, de la persona que se encuentra en situación de calle y sobre la cual el Estado no deposita su mirada.


A diario podemos ver en la vía pública personas adultas, jóvenes y hasta niños pidiendo limosna para poder comer, lo que no sabemos es dónde los encontrará el frío de la noche.
PH: Guillermo Kripper
Hablando con Daniel Osqueda, del grupo Amigos Por Un Techo, conocimos algunas realidades de más de 50 personas que duermen en la terminal de ómnibus, en el Parque San Martín, en la Plaza 9 de Julio, en las peatonales y en las entradas de algunos negocios del micro centro salteño.
PH: Guillermo Kripper
Daniel realiza un relevamiento y los visita a diario para llevarles comida y alguna bebida caliente, todo «gracias a la colaboración de la gente porque el Gobierno no nos ayuda», dice tristemente. Pero yo recuerdo hace algunos años atrás, durante la gestión del intendente Miguel Isa, que la Municipalidad alquiló una casona grande en Valdivia, donde se albergaba a personas y familias en situación de calle. En esa Casona -que fuera de los Patrón Costa-, trabajaba un equipo interdisciplinario que recibía y daba contención a las personas que llegaban buscando un Refugio.
De esta forma, el Programa Mi Refugio, cuya madrina era la primera dama municipal, Elizabeth Kiriaco de Isa, trabajaba en la detección de los problemas que rodeaban a las personas en situación de calle, les daba un lugar cómodo para vivir, alimentos y bebidas calientes, les daban ropa limpia, les enseñaban oficios, aquellos que padecían alguna adicción recibían los tratamientos de desintoxicación correspondientes y, pasado un cierto tiempo -que dependía mucho de cada caso en particular-, la persona era reinsertada nuevamente en la sociedad.
Hoy el grupo Amigos Por Un Techo, por muy buena voluntad que tenga, no puede realizar demasiadas acciones ya que no cuentan ni siquiera con un techo donde cobijar a estas personas del frío de la noche. Pero Daniel Osqueda, Diego Rodríguez y un par de jóvenes rescatados de la droga y el alcohol, como Jesús Vásquez y Marcos Ledesma, traban de colaborar con lo poco que pueden para que más de 50 personas que se encuentran en situación de calle, no mueran de hipotermia.
PH: Guillermo Kripper
En ese camino encontraron niños, jóvenes, adultos, mujeres, ancianos, que por diferentes motivos quedaron sin un techo, pero la solidaridad de los salteños no se hace esperar y pronto acudieron muchos para brindar su casa para cocinar, otros donan mercadería o ropa de abrigo, y así de a poco, van tratando de salir adelante.
Lo que sí es cierto, que MI Refugio ya no existe y no fue reemplazado por ningún otro programa de asistencia a personas en situación de calle, hoy el municipio parece haber enfriado su corazón con las políticas del Gobierno Nacional, al cual representa aquí en Salta, mientras las personas viven y se abrigan al calor de la solidaridad y la buena voluntad de salteños realmente comprometidos con el dolor del hermano necesitado.
Quienes deseen colaborar, pueden comunicarse por teléfono o WhatsApp, al 3875292033

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