Una implosión de derecha y de izquierda!


Calentaron motores y comenzaron las implosiones en el seno de los sectores más extremos de la democracia argentina, la izquierda y la derecha comienzan a destruirse desde su propio peso.


Si tenemos que hablar del macrismo, Cambiemos o Juntos por el Cambio en Salta, hace rato que comenzaron las rupturas de un frente que a diario se debilita por la inexperiencia de algunos de sus representantes. Este es el caso del periodista devenido a político, Martín Grande, quien en los últimos días salió sin filtro a denostar la candidatura de Juan Carlos Romero como cabeza de lista de senadores nacionales en Salta.

Declaraciones que no pasaron desapercibidas ya que durante la inauguración de la “gran obra del Área Centro”, donde estuvieron Miguel Ángel Pichetto y Rogelio Frigerio, fue el gran ausente. Parece que desde el Gobierno Nacional comenzaron a acusar recibo de las prédicas anti-macristas de Grande en Salta. Decir “Me avergüenza que Romero sea candidato en MI partido”, o “Él está representando a mi partido, pero no lo voy a votar”, no son frases que se puedan pasar por alto, más aún cuando se sabe de la fragilidad del sector.

Si nos movemos a los espacios opuestos, en el seno de la izquierda encontramos serias fracturas que no vienen de ahora, tal vez la curva descendente de Altamira comenzó allá por el 2011; pero aquí en Salta, el primer portazo lo dio el troskista salteño Arturo Borelli al abandonar las huestes del PO en la Cámara Baja provincial para armar su propio monobloque en marzo pasado. En abril, una decisión arbitraria de la conducción nacional del partido de los trabajadores dejó entrever una fractura irreparable con Jorge Altamira, quiebre que ayer fue expuesto por el propio Altamira a través de un comunicado de prensa donde denuncia proscripción, censura y espionaje de parte de la nueva conducción que quedó en manos de Solano, Pitrola y Romina Del Plá, la candidata a vicepresidenta que hoy llega a Salta para presentar su plataforma política.

Parece ser que se refuerza la tendencia a la eliminación de los partidos políticos en pos de alianzas y coaliciones electorales. La pregunta es ¿ante un proceso eleccionario vale todo y se puede unir el agua con el aceite?. Tal vez un repaso por los libros de historia y por las plataformas partidarias que dieron origen a los partidos políticos en Argentina sería una buena recomendación para los nuevos empresarios convertidos en políticos. O, quizás la población sea lo suficientemente madura como para darles una buena lección de civismo en las próximas elecciones. El final es abierto…

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